Pintar en invierno no es lo mismo que en verano. El frío, la humedad y la falta de ventilación pueden jugarte en contra si no sabés cómo manejarlos. Pero tranqui, te dejamos los errores más comunes y cómo evitarlos para que el resultado sea impecable.

Pintar con la pared húmeda
Como ya sabemos , en invierno tarda mucho más en secarse todo. Así que si la superficie tiene humedad, la pintura no se va a adherir bien. ¿El resultado? Manchas, ampollas o pintura que se levanta.
#PolaTip: Antes de pintar, tenés que asegurarte que la pared esté bien seca. Si hay humedad, primero identificá cuál es el problema y solucionalo.

Pintar con temperaturas muy bajas
Cuando hace mucho frío, la pintura tarda más en secar y puede quedar despareja o con marcas. Para esto te recomendamos pintar en los momentos más “amigables” del día ( media mañana o primeras horas de la tarde), cuando la temperatura sube un poco.

Cerrar todo “para que no entre frío”
Sin ventilación, la pintura va a tardar mucho más en secar y el olor va a quedar más tiempo del necesario en el ambiente. Lo ideal es que siempre abras un poco las ventanas para que circule el aire. Esto es clave aunque afuera haga frío.

Apurarse con las manos de pintura
En invierno hay que respetar más que nunca los tiempos de secado. Si das la segunda mano antes de tiempo, podés arruinar el acabado. Es mejor esperar un poco más y que quede bien. Si sos de los que tienen poca paciencia, lo mejor es que esperes al verano.

No usar el producto adecuado
No todas las pinturas responden igual al frío o la humedad. Por eso, elegí si o si un buen látex y productos específicos para exteriores o zonas húmedas. Esto hace toda la diferencia en el resultado.
En resumen, ¡si! podés pintar en invierno. Sólo necesitás tener en cuenta estos detalles para que el frío no te juegue en contra.
Hacela fácil con Polacrin, todo el año 😉